SiriaEl tema que está definitivamente acaparando los noticieros en cuanto al ámbito internacional se refiere es el caso de la guerra civil en Siria y el uso de armas químicas en contra de su población.

En Estados Unidos el mayor debate se da en torno a un ataque, por lo menos a manera de castigo, en contra del régimen de Bashar al-Assad que utilizó un tipo de armas que, ni en los momentos más desesperados de la Segunda Guerra Mundial, nadie se atrevió a usar.

Las opiniones van en ambos sentidos, sin embargo el gran problema es que la crisis Siria no es de un bando contra otro si no una especie de guerra a distancia en donde TODOS los intereses de la zona se encuentran luchando por llevar adelante sus objetivos.

Por ello, vamos a tratar de desenredar un poco este circo:

Primero que nada hay que entender que entre los actores hay países y organizaciones supranacionales como al Qaeda, Hezbolá, o la Hermandad Musulmana. Segundo, hay que definir que son dos principales ramas del islam las que también se encuentran en pugna: por una parte los Suníes y por la otra los Chiitas.

Arabia Saudita

País que es socio y aliado de Estados Unidos desde hace años. Ellos lo que buscan es elevar su hegemonía tanto política como religiosa en la zona. Son Sunitas.

Odian a Irán tanto por cuestiones políticas como religiosas (los iraníes son chiítas); lo que menos quieren es que este país disponga de armas atómicas y no duden que estén “picándole la cresta” a EEUU para que realice ataques preventivos.

Aunque son enemigos de Israel por el tema palestino, curiosamente ambas naciones tienen los mismos intereses para la zona.

Siria

El régimen de Bashar al-Assad es aliado de los iraníes y ambos han sido soporte de Hezbolá, organización política y armada chiita libanesa.

De la misma forma apoyó a la insurgencia chiíta que les hizo la vida imposible con atentados y otras acciones a los estadounidenses durante la intervención en Irak.

Parte del conflicto que está ocurriendo al interior de sus fronteras es una guerra a larga distancia entre sauditas e iraníes, cada cual apoyando a su facción y tratando de debilitar al otro.

Irak

Recuperándose de la invasión estadounidense su gobierno, contrario a lo que ocurría con Sadam Hussein, ha buscado un acercamiento con el de Teherán. En Irak existe una guerrilla sunita apoyada por –ya saben quién- los saudíes.

La Hermandad Musulmana

De orientación suní tiene raíces en Siria y un claro objetivo de hacerse del poder en ese país. Surgió luego de la primavera árabe y se ha transformado en un serio jugador.

Aquí lo curioso es que por cuestiones religiosas podrían tener cierta afinidad con los saudíes además de su mutuo interés de botar a Bashar del poder, sin embargo lo que separa a ambos bandos es el tema del liderazgo religioso: para los sauditas es importante ser la guía espiritual de la zona sobre cualquier otra facción.

Fueron precisamente los saudíes quienes han apoyado con recursos al régimen del general Abdel Fatah al-sisi en Egipto, quien depuso a Mohamed Morsi, un claro militante de la hermandad, y que está en una franca guerra en contra de ésta.

Por su parte tanto Turquía como Qatar tienen fuertes lazos con la hermandad, por lo que a Arabia Saudita no quiere que ésta triunfe en Siria ya que daría una mayor influencia a las dos anteriores.

Israel

Este podría ser el común denominador debido a que TODOS los demás países de la zona están en su contra, ya sea de forma real o por lo menos simbólica.

Como decía antes, tiene intereses comunes con Arabia Saudita ya que también busca el debilitamiento de Irán, la caída de Bashar en Siria pero sin que La Hermandad llegue al poder.

Para los israelíes el  escenario perfecto sería una guerra de desgaste entre todos estos para así drenar su capacidad bélica y económica.

 

Foto: Beshroffline via photopin cc