Descubrimientos arqueológicos en CDMX en 2017, ¡conócelos!

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Nuestra ciudad está, literalmente, construida bajo los vestigios de lo que en su momento fue el gran Lago de Texcoco, donde se encontraba la gran capital México-Tenochtitlan. A casi 500 años de distancia, investigadores y antropólogos trabajan para descubrir estos vestigios enterrados, y luego entender el significado de estos hallazgos para darle mayor sentido a la cultura fundadora de la megalópolis. Te compartimos cuatro de estos descubrimientos realizados en 2017.

Hallazgos arqueológicos de la CDMX en 2017

Nuestra ciudad está levantada —literalmente— sobre los restos de la mítica ciudad México-Tenochtitlan. Un centro ceremonial, político y social que en su momento, casi como lo es hoy, fue el centro del mundo. Quizá por eso significa «en el centro de la luna». Este 2017 se dieron varios hallazgos arqueológicos y aquí te los compartimos.

 

Siete años se tardaron los trabajos de limpieza y estudios detrás de la catedral para entender que justo en esta zona se encontró el Templo de Ehécatl, el dios del viento. Aunque —por ahora— no es posible ver gran parte del edificio que estaba sepultado bajo lo que hoy es el Centro Histórico, se estima que tiene una medida de más de 36 metros de longitud.

Este hallazgo es el resultado de un trabajo contiínuo de más de 25 años y que han sido entendidas según las fuentes que los españoles dejaron en la conquista. El reconocido investigador —y creador del Proyecto Templo Mayor— Eduardo Matos Moctezuma, dijo que este este hallazgo se encontró frente al adoratorio de Tláloc, deidad fecunda que residía en el Templo Mayor junto al dios guerrero Huitzilopochtli y permite a los estudiosos del tema ver un rostro más amplio de la cultura mexica.

Junto con el hallazgo anterior, los investigadores también localizaron una plataforma de nueve metros de ancho limitada por el cabezal poniente de la Cancha del Juego de Pelota

En este espacio se detectaron los restos de una escalinata por donde debieron ingresar los combatientes a la cancha ritual, y bajo el piso se halló la única ofrenda ritual hallada hasta ahora en el lugar. Está conformada por varios grupos de cervicales humanas —cerca de treinta— que aún guardaban su posición anatómica.

Aunque el hallazgo fue hecho en 2015, este año los investigadores informaron que este espacio se trataba de los vestigios del tzompantli de la gran Tenochtitlan. En su reporte, se informó que fueron encontrados cerca de 350 cráneos que en vida pertenecieron a niños, mujeres y adultos.

En 2015 se localizó, a dos metros de profundidad una plataforma rectangular con una longitud estimada en más de 34 metros, en la que había, en su núcleo, un elemento circular elaborado de cráneos humanos unidos con argamasa de cal, arena y gravilla de tezontle. Desde entonces se le reconoció como el gran Tzompantli de México-Tenochtitlan y a la fecha se han encontrado cerca de 350 cráneos de víctimas sacrificadas y ofrecidas a los dioses, especificamente a Huitzilopochtli.

Al norte de donde se encuentra el arta bandera, el equiò de la Dirección de Salvamento Arqueológico del INAH encontró los restos de lo que fue llamado «el verdadero zócalo de la Ciudad de México». Se trata de un proyecto que hace 174 años inició Antonio López de Santa Anna y que jamás se concluyó.

Se trata de una plataforma circular de 8 metros de diámetro y 28 centímetros de altura que en su génesis sería la base de un monumento en honor a la Independencia de México que, de hecho, su primera piedra fue colocada el 16 de septiembre de 1843 por el entonces presidente, sin embargo, nunca se logró pero sí dio nombre a la una de las plazas públicas más grandes del mundo.
¡Por cierto!, toda esta estructura volvió a ser sepultada con la remodelación que vivió este sitio emblemático de la megalópolis.

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