TrenLas tragedias tienden a escandalizarnos y a veces hacen que nuestra perspectiva de las cosas se altere.

Todos los días despegan y aterrizan miles de aviones alrededor del mundo, pero basta que uno de estos se accidente para transformarse en noticias y acaparar las primeras planas y los lugares privilegiados en los sitios electrónicos.

El ejemplo claro de este tema es el accidente ocurrido en Santiago de Compostela en el que un tren se descarriló y ocasionó la muerte de 80 personas entre las que se encontraba una compatriota.

Aunque todo fue causa de un individuo que, según había publicado en redes sociales, le encantaba poner el tren (y la vida de sus pasajeros) es situaciones límite.

Para algunos esto podría ser una señal de que los trenes son inseguros, sin embargo, a la hora de analizar la nota descubrimos algo realmente sorprendente. Este es el primer accidente en España en años y, por su magnitud, el peor en Europa.

Pero el tema de fondo aquí es el de los trenes.

Los europeos, a pesar de todo, siguen confiando plenamente en sus sistemas ferroviarios. Cada año son miles las personas que usan este transporte que es más barato, más sostenible y más sencillo de usar que el avión.

Y es este el momento en que uno les envidia su sistema ferroviario y se lamenta la pérdida del propio.

Muchos hablan de la revolución “Montada en el Ferrocarril” pero no se dan cuenta que apenas hace unas pocas décadas la gente aún utilizaba el tren para recorrer largas distancias (y algunas no tanto).

Aún recuerdo haber acompañado a un amigo a dejar a su novia a la estación del tren. Ella iba a Guadalajara con su familia y el costo del viaje (en un compartimiento-dormitorio) era apenas una fracción de los boletos de avión y un millón de veces más cómodo que el autobús.

El viaje duraba toda la noche. Mientras ellos dormían el tren hacía el viaje para llegar a Guadalajara por la mañana.

Los trenes modernos ultrarrápidos ya no son de “pasa la noche a bordo”, unen capitales y centros económicos situados en distancias medias al nivel de hacerle competencia al avión.

Es por ello que cuando Enrique Peña Nieto anunció una serie de medidas para revivir este transporte (el caso de la vía transpeninsular) al idea se me hizo excelente.

Que mejor que tener una serie de trenes rápidos que interconecten nuestras ciudades y de esa forma evitarnos la necesidad de utilizar el avión o de largas jornadas en las carreteras.

El futuro ideal sería el de abordar un tren para viajar a Monterrey desde la ciudad de México y llegar en cuatro horas o tres a la capital tapatía.

Seguro que ese tipo de movimiento tiene que traer ventajas y beneficios a todos los niveles.

Ojalá que no se quede todo en meras promesas de campaña.

 

Foto: Thomas Hawk via photopin cc