lopez-obradorDe aquel líder carismático, que arrastraba masas queda muy poco. Sus detractores y enemigos podrían haberlo acusado de “loco”, de “fascista”, de “provocador”, de “peligroso”, de cualquier adjetivo calificativo, menos de que no tuviera la fuerza social para ser un gran evangelizador social, casi “mesiánico”, decían del dos veces ex-candidato presidencial, Andres Manuel López Obrador (AMLO).

De aquel mitin del 8 de julio del año 2006, en que convocó a entre 150 mil y 280 mil personas ([según la fuente a la que se
consultara](http://wikileaks.jornada.com.mx/cables/elecciones/primer-mitin-convocado-por-lopez-obrador-en-defensa-del-voto-cable-06mexico3832/)), a los 35 mil del día de hoy, ya no queda mucho. La diferencia sustancial es que en aquella ocasión, que se protestaba por lo que se denominó el fraude en el que Felipe Calderón obtuvo la presidencia de la República, la convocatoria y movilización se dio en un par de días. El mitin de hoy, en el que se protestaba contra la Reforma Energética propuesta por Peña Nieto, fue anunciado casi con un mes de anticipación.

Todavía en el año 2012, cuando compitió por las elecciones contra Peña Nieto y Josefina Vázquez Mota, el izquierdista -ahora líder del Movimiento Regeneración Nacional (MORENA)- movilizó [un millón 200 mil personas](http://www.sinembargo.mx/28-06-2012/278225) en una marcha del Ángel de la Independencia al Zócalo de la Ciudad de México, en un acto político multitudinario que, de acuerdo con cifras de medios, fue la mayor de la que se tenga registro en la historia de la capital del país para un evento de este tipo.

Hoy, su supuesta aliada, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), le negó el espacio del Zócalo, donde ellos mantienen su “plantón” permanente, con miles de carpas y accesos de calles cerrados. Ahora AMLO, a través del diputado federal Ricardo Monreal, su cuasi representante en el Congreso de la Unión, solicita a “regañadientes” que el líder moral de la izquierda mexicana, Cuauhtémoc Cárdenas, Jesús Zambrano -al que han acusado de traidor por firmar el Pacto por México- y el Partido de la Revolución Democrática (PRD) en su conjunto, se unan a ellos en su defensa del petróleo y el posible IVA en alimentos y medicinas.

Hoy, un AMLO “desangelado”, que cerró su discurso sin ecos de vítores y de porras, dijo lo mismo que ha dicho siempre. Una serie de palabras sin mucho argumento, carente de propuesta, un mensaje más emocional que racional, cuando de lo que se acusa es que él y sus seguidores no debaten con ideas, si no con insultos y descalificaciones. Mientras tanto, el descontento popular hacia él y su movimiento, sigue “in crescendo”.

¿Hasta cuándo llegará un líder joven de la izquierda mexicana que deje de quejarse y obtenga el poder? Para desde ahí, hacer los cambios que el país requiera, dejando atrás el gran negocio que les representa ser una oposición sistemática.

 

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